"soy un paisaje," l dijo, "un paisaje y una persona que camina en ese paisaje. Hay acantilados desalentadores all, y llanos alegres de su manera de la monotona marrn. Pero especialmente hay los sinkholes, lugares del terror repentino, de la circunferencia pequea y de profundidades malvolas." "s," ella dijo. "cuando dispuse para caminar en me, pues puede ser que sea en una tarde fina, olvidndose, vengo ms pronto o ms adelante a donde la juncia y los grupos de las flores blancas, rue quizs, marcan el bogland, y le conozco que hay los quagmires all que pueden tirar de usted para tragar, y hundo en fango que burbujea." "tenamos un viejo perro," l le dijimos, "cuando era un muchacho, un buen perro, amistoso. Pero haba un punto daado en su cabeza, si usted acaba de suceder tocarla que l saltara encima de gair y que le mordera. l mordi a nio joven, tuvieron que llevarlo al veterinario y destruirlo." "nadie le conoce donde est," dijo, "e igualar por accidente nadie tactos l: Est dentro de mi paisaje, y solamente de I, haciendo mi manera preocupada con mi vida, cruzando mis colinas, durmiendo en musgo verde de mis propias maderas, I mismo sin tacto de la advertencia l, y salto para arriba en me --"" - - o el flinch detrs apenas en tiempo." "s, aprendemos que no es terror, l somos dolor que estamos hablando: esos lugares en nosotros, como la cabeza contusionada de su perro, que se contusionan por siempre, que mide el tiempo nunca assuages, nunca." |